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Breve historia del piano (1): del monocordio a los primeros pianos

Para hablar de la historia del piano no me remontaré a su padre ni a su abuelo, sino a su ya casi olvidado tatarabuelo: el monocordio (mono = una, cordum = cuerda). El monocordio poseía una caja de resonancia sobre la que se tensaba una cuerda (anacronismo mediante, sería como una guitarra con una sola cuerda). Si bien su origen es desconocido, quizás haya sido Pitágoras (siglo VI a.C.) quien lo llevó a la fama al usarlo para demostrar la relación íntima entre los números y la música, entre la longitud de una cuerda y la altura del sonido, formando la escala musical que lleva su nombre: la Escala Pitagórica Diatónica.

En su Tractatus de música (1460), Paulus Paulirinus lo define: "El monocordio es un instrumento largo en forma de flauta larga interiormente cóncava con aberturas, dividida en nueve partes grabadas con nueve letras del alfabeto, de arriba abajo sobre las divisiones tiene una única cuerda de nervio, cuando se la percute con una pluma o madera y la parte anterior con la mano izquierda según las reglas del arte, permite ejecutar todas las melodías inventadas."

Un par de siglos antes que Paulirinus escribiera su Tractatus podemos encontrarnos en Europa con algunos hijos del monocordio: el salterio (cuya etimología se refiere a que se utilizaba para acompañar salmos) y el dulcimer (del latin dulcis = dulce, y el griego melos = melodía). Estos instrumentos tenían ya varias cuerdas y cajas de resonancia amplias. Pero no fue hasta el siglo XV que aparece el primer caso de un instrumento de cuerda ejecutado con un mecanismo accionado por un teclado lo tenemos en el clavicembalo. Este instrumento, padre ya del piano dentro de nuestra línea sucesoria, posee un teclado que acciona, mediante un sistema de maderas, resortes y paños, una pequeña aguja o clavo metálico que rasga la cuerda (algo similar a la púa que se utiliza a veces para las guitarras) produciendo un sonido metálico.

Pero el clavicémbalo tiene un gran problema: mientras que sus ancestros podían ser ejecutados a diferentes volúmenes, permitiendo pianos (sonidos suaves) y fortes (sonidos fuertes), el clavicémbalo suena siempre al mismo volumen sin importar cuán fuerte se toque. Así fue que en 1695, un fabricante italiano de clavicémbalos de nombre Bartolomeo Cristófori, inventó un instrumento cuyas cuerdas eran golpeadas con un pequeño martillo de madera recubierto de cuero, en vez de ser rasgadas por púas. Esto permite graduar el volumen con el que suenan las notas, y por ello fue denominado "clavicémbalo col piano e forte" (clavicémbalo con suave y fuerte), aunque posteriormente se lo llamó "pianoforte", dando luego lugar a su denominación actual “piano”.

Cristófori construyó más de veinte pianos a lo largo de su vida. El más antiguo de los pocos que se conservan, datado en 1720, se encuentra en The Metropolitan Museum of Art (Museo Metropolitano de Arte) de Nueva York.

Creado el 07/11/2011. Etiquetas: Artículos

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